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Rock y política de izquierda en Bogotá
Tercera Parte
El pasaje de los hippies
David Moreno

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El hippismo se planteó como un movimiento de flores y colorido que cantaba a la vida y al amor adhiriéndose a las tendencias en contra de la guerra, la violencia y la muerte. No era un movimiento homogéneo, sino que comprendía diversas perspectivas, desde las visiones políticas que planteaban modelos alternativos de sociedad; las salidas sensoriales que se envolvían en las drogas; las perspectivas hedonistas; las rupturas en los ámbitos cotidianos que presentaron convulsiones fundamentales en las relaciones de pareja o impugnaron de facto las relaciones monogámicas; las definiciones ónticas y trascendentales que abrevaron en las filosofías orientales; las militancias políticas influidas por el marxismo que buscaron derribar al modelo capitalista inspirados por las experiencias de la URSS, Cuba, China.

Incluso algunos hippies trataron de estructurar de alguna manera su movimiento, organizando una asamblea de la Juventud en Rebelión, en el Capitolio Nacional a finales de 1968, asamblea en la que "predominaban los frenéticos de la música a go-go y los desteñidos 'prematuramente' en la política revolucionaria", al decir de Voz Proletaria, y que, como era de esperarse, no condujo a nada.

Desde 1967 se había consolidado un territorio relativamente amplio para la difusión del rock, alrededor de las numerosas discotecas de la carrera 13, desde Teusaquillo hasta la 72. Al declinar La Bomba, y cambiar esta discoteca de onda y de lugar, los hippies se quedaban con la calle 60, alrededor del pasaje comercial que se convertiría en el epicentro de esa cultura: los almacenes pequeños se encontraban a lado y lado del recinto, separados por delgadas paredes de madera y tenían la misma música que daba jaqueca.

El primer almacén lo puso Libardo Cuervo bajo el sugestivo título de Las madres del revólver, donde circulaba el periódico underground Olvídate de Manuel Quinto, como se hacía llamar recién llegado de Nueva York Manuel Vicente Peña, quien alcanzó notoriedad luego, en los años 80, como jefe de prensa del partido político de extrema derecha Morena, fachada de los paramilitares, esas modernas "madres del revólver"... y de la motosierra.

Curiosamente Otty Patiño, posteriormente líder del M-19, vendía camisetas y afiches en otro local del pasaje de los hippies, a donde fue a parar después de secuestrar un avión en solidaridad con el levantamiento indígena de Planas hacía un par de años. Por lo visto la aeropiratería es una de las modalidades favoritas de la izquierda rockera.

Pero si la clandestinidad los separó, Otty Patiño y Manuel Quinto se reencontraron en mejores términos casi 20 años después, en la entrega de tierras que hicieron los hermanos Castaño a los "reinsertados" del EPL, con la bendición del finado monseñor Isaías Duarte Cancino. Como es de público conocimiento, Patiño fue parte importante de los acuerdos políticos del M-19 con los paramilitares, antes de la Constituyente de 1991.

Humberto Monroy, bajista de los Speakers, con ayuda de otros músicos, entre ellos Jaime Rodríguez, oriundo de los veteranos Ampex, Mario Renee, Ferdie y Roberto Fiorilli, crearon Siglo Cero, grupo experimental de música progresiva, con temas propios, en largas suites jazzísticas, de varios movimientos. Grabaron un LP bajo el título Festival de la Vida, con una suite en cuatro movimientos llamada Latinoamérica, para el sello Zodiaco, vinculado al concurrido almacén del mismo nombre, que se había convertido en templo del rock, un sitio para ir a ver gente, luces y oír música fuerte. El almacén quebró, pues nadie compraba nada. Y el grupo también "murió", como tantos, "por falta de oxígeno", como relata el baterista Fiorillo en una publicación brasileña. Por el contrario, en Tanathos, de Tania Moreno, se vendían afiches de motivos psicodélicos, de estrellas del rock o de chicas torsidesnudas, al igual que en El Escarabajo Dorado, cuyo lema era "en afiches, sobrado".

La ciudad se fue poblando de otros templos como el teatro La Comedia, donde debutó la Gran Sociedad del Estado y actuaron otros grupos como Terrón de Sueños, la Banda de Marciano y Galaxia. En la calle 60 actuaban, asimismo, Limón y Medio, Los Apóstoles del Morbo y la Caja de Pandora. Tanto el Parque de la 60 como el Nacional se tomaron para conciertos, recitales de poesía y happenings. Vestida de cuero, la actriz Margalida Castro tocaba flauta en el Festival de la Vida del Parque Nacional, al que asistieron gratuitamente unas 10 mil personas, concierto organizado por Humberto Monroy, impulsado por el disc-jockey Edgar Restrepo y financiado con los afiches de Tania Moreno.

El éxito de estos festivales, y otros organizados en Lijacá, motivó a los hippies de Medellín a organizar el que sería recordado como el Woodstock criollo por excelencia: el festival de Ancón de junio de 1971, al que viajó una delegación de rolos bajo el lema "Cachaquilandia abraza Ancón".

Los organizadores de este festival declararon años después que el evento había sido saboteado por los "mamertos" de la Juco. Gonzalo Caro Carolo, citado por el jefe de prensa paramilitar Manuel Quinto, asegura: "[a] los compañeros mamertos de la Juco […] les dio por decir que yo me había convertido en un agente de la CIA que era la que patrocinaba el Festival. Los mamertos fueron entonces a Guayaquil (barrio bajo desaparecido por el Metro), consiguieron camiones, los llenaron de vagos y prostitutas y los llevaron al Festival con fotógrafos, para decir después que eso era una orgía y una depravación".

Carolo había sido activista estudiantil y lógicamente su tránsito al hippismo había sido mal recibido. Pero las prioridades de la Juco de Medellín, dirigida en ese entonces por Leonardo Posada (asesinado por los paramilitares de Morena como parlamentario de la UP en Barrancabermeja el 30 de agosto de 1986) no estaban en la fotografía amarillista de hippies sino en la en ese entonces candente discusión alrededor del "programa mínimo de los estudiantes colombianos". Tampoco hizo falta destinar las páginas de Voz Proletaria a lo que se publicó profusamente en los grandes medios de comunicación.

Otro grupo que incursionó en la fusión fue la Columna de Fuego, una propuesta seria de recuperar la cultura afrocolombiana, creado por Jaime Rodríguez, arreglista y bajista; Adolfo Castro, trompetista; Cipriano Hincapié, también trompetista; Jairo Gómez, trombón; Jorge Abarca, guitarra; Daniel Basanta, congas; y Roberto Fiorilli, batería. Con esta formación tocaron en la RDA (Alemania oriental), la URSS, China, Mongolia y España, donde grabaron el LP Desde España para Colombia, la Columna de Fuego, por el sello RCA .

 

 

También se destacó Malanga, conformada en 1972 por el bajista Chucho Merchán, Augusto Martelo, Carlos Álvarez, el baterista Álvaro Galvis Tarquino y el guitarrista Alexis Restrepo, quienes grabaron un maxisingle para el sello Monserrate, el cual se ubicó en el número 1 en la radio.

Igualmente, La Banda Nueva, del pianista Orlando Betancur y el baterista Jaime Córdoba, logró un gran reconocimiento por su canción Emiliano Pinilla. Las grabaciones de estos grupos son hoy verdaderos incunables del rock nacional. Surgió también entonces un interés genuino por involucrarse con la realidad cultural y política del país, que hasta el momento había sido un asunto para cantantes de protesta, como el nadaísta Pablus Gallinazo, quien ahora se hacía llamar "el comandante".

Para 1974 Malanga entonaba la Sonata No. 7 a la Revolución... que era instrumental. Más consecuente, el grupo Génesis de Colombia, encabezado por el ex Speaker Monroy y sus amigos Edgar y Tania, cantaba letras tan anti-hippies como: "Diles que pa qué la guerra a los que no tienen tierra, trata de hacer entrar en la moda a los hijos de la explotación, llévale flores y meditación a los que se están muriendo de inanición, dime cómo se puede amar al que manda fusilar a los que quieren protestar". (Sueñas, quieres, dices).

Bajo un ropaje de retorno a la naturaleza, se escondían también los llamados a la lucha armada: "Toma tu mochila, amigo, que me voy de la ciudad. Hace ya muchos años tuve un sueño de una vida más simple y más humana, hace ya muchos años que hablo de esto y hoy la hora, mi amigo, la siento más cercana".

No por casualidad, el 30 de agosto de 1989 fue asesinado de 11 balazos, por los paramilitares de Morena en las calles de Barrancabermeja, Federico Taborda Mejía, Sibius, conocido como El Poeta de la Paz, integrante de Génesis y autor de muchas de sus letras.

Humberto Monroy también falleció al filo de los 90. Los últimos integrantes de Génesis siguieron su camino musical bajo el nombre de Mecánica Nacional, cuyo único LP, Oiga hermano, de 1990, fue un homenaje al líder del M-19 Jaime Bateman.

Pero aquí no había mercado del disco y buena parte de lo que se hizo se diluyó... Hacia el año 74 decae el movimiento rockero debido a que muchos de los mejores músicos deciden irse del país a buscar mejor suerte, algunos haciendo escala en la naciente escena nocturna del jazz bogotano. Otros decidieron hacer música publicitaria y triunfaron haciendo jingles, como el mismo Pablus Gallinazo. Otros se tomaron en serio lo del folclor y surgieron grupos, algunos reconocidos mundialmente como Yaki Kandru, otros no tanto como Los Viajeros de la Música (ex integrantes de Génesis), Los Amerindios, Tikchamaga (cuyo esotérico nombre de resonancia indígena significaba en realidad: Timiza-Kennedy-Chapinero-Mandalay-Galán... los barrios de donde venía cada músico). Fue la edad de oro de la música andina y hubo quienes terminaron haciendo carrera con la música carranguera del altiplano cundiboyacense, pero esto es otra historia...

Los años transcurridos entre el 75-80 estuvieron marcados por poca actividad, a excepción de algún concierto de Génesis y otros pocos grupos. La gente escuchaba los escasos programas rockeros de la ciudad, en emisoras como Radio 15, Radio Latina y la misma HJCK, con nuevos DJs como Manolo Bellón, Patrick Milldemberg y Jorge González, que ayudaron a educar a una nueva generación de rockeros, que quería emular a sus ídolos. Aunque el ambiente no era propicio, se crearon y desaparecieron grupos que fueron la imagen perfecta de esa época de espejismos en los que nunca se perdió la esperanza. Hubo discos (Tribu 3 y Ship, la agrupación de Jorge Barco) que pasaron desapercibidos a pesar de su buena calidad.

Por esta época el rock era repudiado y símbolo de marihuaneros, vagos y degenerados. El cabello largo era censurado y en los conciertos siempre había presencia del F2.

De los 70 también es necesario recordar la presentación de diversas películas en los teatros del Centro y Chapinero: Tisquesusa, Faenza, TPB, Jorge Eliécer Gaitán, Radio City, Palermo, Trevi, Lucía, Metro Riviera, Aladino, Arte de La Música (La Comedia) y Escala; y en los cines de barrio, que desaparecieron con la construcción de los centros comerciales a partir de los 80: La Castellana, el Almirante (de El Lago), el Roma (del Rafael Uribe), el Adriana (de Pablo VI), el Arlequín (de La Soledad), el Iris (de Kennedy) y el Avirama (de Fontibón).

Jóvenes melenudos y marihuaneros de todos los barrios se agrupaban para ver películas como La canción es la misma (de Led Zeppelin), Woodstock, Janis, la ópera rock Tommy (con the Who), Let's spend the night together (de los Rolling Stones), El Submarino Amarillo y Let It Be (de los Beatles), El Último Vals (de Scorsese, con The Band de Bob Dylan) y un largo etcétera, donde el público se comportaba como si efectivamente asistiera a las presentaciones en vivo de sus ídolos, con todas las consecuencias que cabe imaginar.

Por último, en los recuerdos de esa época, merece un lugar especial la pizzería Tío Tom, que sirvió de escenario a las bandas del momento, hasta finales de los 80.

Pero, ¿qué pasó entonces con todo ese potencial rockero? Porque prácticamente de toda esa generación de comienzos de los 70 no quedó nadie. Muchas pueden ser las causas, sin embargo lo único cierto es que fue una gran generación que sucumbió. Una tesis: Terminada la fiebre go-go fueron muy pocos los grupos colombianos que decidieron seguir, pues los productores ya no apoyaron de la misma forma. La fiebre de los 60 agonizaba y toda esa constelación de estrellas de la canción se fue trasladando a otro tipo de música que vendía más y que era -luego de la propaganda negra contra el hippismo- menos repudiada por la sociedad tradicionalista. La música tropical, la protesta y la balada fueron el refugio de muchos ex rockeros, como por ejemplo los Black Stars, Harold, Gustavo el Loco Quintero y muchos otros.

Otra tesis: En lo ideológico, nunca tuvo un matiz que marcara la diferencia. En un inicio el rock llegó a clases sociales altas y el elemento rebelde apareció luego, cuando al "masificarse" llegó a otros sectores más marginados. El nadaísmo fue la corriente de pensamiento que más influyó, y todos sabemos el origen y el fin de los nadaístas. Sin embargo, el nadaísmo dejó su huella en el naciente movimiento rockero. Criticar por criticar, posar de rebeldes porque "lo negaban todo", es algo que a la larga siempre ha beneficiado al sistema. Aun hoy muchos se ufanan de "negarlo todo", como si se pudiera ser imparcial en una sociedad claramente dividida en clases.

Estos factores dejaron a la deriva a miles de jóvenes que comenzaron un movimiento que se encontraba en su etapa de gestación.

La represión intensa por parte de las autoridades, el rechazo de una sociedad conservadora estancada por el excesivo dogmatismo religioso y la misma tendencia pacifista y sobre todo marginal que tuvo el rock, fueron algunos de los factores que se confabularon en contra de aquellos primeros gladiadores, la mayoría de los cuales se reintegró al sistema y recuerda aquella época como una simple "locura juvenil". Otros, en cambio, se expusieron a su único patrimonio: sus ideas, sus creencias, sus sueños. Los demás perecieron víctimas del ácido o los hongos, o simplemente se dedicaron a deambular por el mundo buscando la armonía y la paz que tanto anhelaban. Hoy vemos a muchos de ellos vendiendo artesanías en las calles céntricas de nuestra ciudad.

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*David Moreno es músico, periodista y sociólogo. Artículos como este pueden encontrarse en http://www.estudiocaos.com/molodoi64/

 

 

 
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